martes, 13 de mayo de 2008

Testimonio de P.


P.- Mi vida se amalgama con la historia del tiempo. Antes de que muchas de las personas se confundieran con vanas ilusiones, yo era maestro de yoga. Escribía, practicaba, compartía, y así me ganaba la vida. Cuando todo cambió, cerraron la escuela, quemaron mis escritos, y mis clases fueron declaradas anticuadas. Yo envenenaba a la juventud con antiguallas. En lugar de reafirmar la fe, incitaba a la búsqueda interna. En vez de fortalecer una razón, animaba a desarrollar el espíritu meditativo, la mirada interior. Evidentemente, mis censores tenían razón. Y lo peor desde su punto de vista es que yo no mostraba ningún arrepentimiento cuando me exponían la lista de mis errores: El amor, la sencillez, la cálida comunicación... Desde entonces, el verdadero aprendizaje a través de la experiencia, se identifica con el orden, la educación robotizada. Desde la infancia, casi todos aprenden de memoria las frases de los libros y los programas de los que les rodean, incapaces de sentir y pensar por ellos mismos. Palabras que están escritas por todas partes, carteles inscritos por todo el cuerpo, menos en el corazón. Por todas partes, robots repetitivos. ¿Mi vida? ¡Haber visto todo esto! ¡Haberme perdido en el amor!
P.
M.-Bueno , tal vez lo primero que se debe asumir cuando se acepta un compromiso de tipo espiritual, es precisamente en que será más fácil que nos detracten a que nos comprendan. Por eso el sentido de la medida sin renunciar a la esencia que nos mueve es muy importante. Lo primero es vivir según lo que creemos y comentamos , sencillamente dejándonos ver y sin tratar de convencer a nadie. Comunicar solo en la medida que se nos pregunta y desistir si notamos fastidio por parte del que escucha “ El que quiera oír que oiga , el que quiera ver que vea “ y si no es así , pues todo tan bien ; nadie mejor que un comprometido con la verdad para vivir en la tolerancia. Pues la verdad se manifiesta de tantas maneras como ojos que la miran. La enseñanza debería se algo muy diferente a lo que es , pero ese es un problema que no se solucionará con facilidad. Para empezar la enseñanza nunca debería ser una forma de ganarse la vida sino una dedicación vocacional y altamente cribada . La educación de los infantes fuera del hogar familiar debe estar relacionado con el amor al conocimiento, ser divertida, intrigante, y motivadora siempre , de otro nuevo ¿Por qué? en las mente que la reciben. Crear expectativa y deseo de más. Para eso el enseñante precisa estar inmerso en la materia en la que trata, amarla profundamente, contagiar entusiasmo y ganas; muy lejos de los adoctrinadores de la teoría repetitiva y monocorde de la actual docencia, que más bien desmotiva hasta a muchos de los que la han escogido como carrera , pero no como sacerdocio. El mundo teme todo lo que desconoce , cuando debería abrir oídos a todo lo nuevo.
V.nas

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