viernes, 11 de marzo de 2011

8,9 en la escala Richter

 Poco imaginaba ayer al despedirme hasta otro telediario, que sería tan pronto que volviera. Esta vez  porque la madre naturaleza así lo exige.
El mar y la tierra se han cebado en el Japón, el desastre y la muerte son arroyados por los elementos que arrasan por donde pasan. Una sociedad avanzada tecnológicamente contempla impotente tanto desastre un 8,9 de fuerza en la escala Richter ... yo no recuerdo ninguno tan fuerte, con menos se ha venido abajo  absolutamente todo.

Esa misma devastadora amenaza se mueve en estos momentos hacia las costas americanas, donde la realidad tecnológica es bien diferente y la desgracia puede multiplicarse de manera indefinida.

Parece que estamos viviendo todas las calamidades posibles, desde los frentes más impensados. Todo lo no bueno parece campear a sus anchas sobre nuestro planeta. La impotencia y el asombro no nos deja recuperarnos de un impacto cuando recibimos otro ¿Qué está pasando?
¿Qué fuerzas mueven en estos momentos el mundo?
A pesar de todo no parece el revulsivo necesario para que el hombre cambie sus parámetros, desde una observación más próxima cada uno solo parece estar mirando su propio ombligo ¿Se me ocurre pensar si esas familias costeras americanas se están preparando para alejarse del peligro? ¿Qué pasará por sus cabezas en estos momentos?... Los hijos, los nietos , los amigos , los vecinos…
Solo se me ocurre rezar.
Me encuentro como en una pesadilla recurrente que tenía de pequeñita en la que por las ventanas de un edificio se caían mis seres queridos… sabía que el que yo cogiera se salvaría, pero era incapaz de decidirme por uno… así que caían y caían hasta que despertaba aterrada.
Solo se me ocurre rezar.
V.Nas

2 comentarios:

CAS dijo...

Es verdaderamente desolador. La sensación de impotencia es absoluta y quizá uno quisiera poder tener más fe,para rezar y creer que algo podemos hacer.
un fuerte abrazo

Ranita Azul dijo...

Es posible que la unión de los seres humanos como la de este pueblo y su entereza para responder a su dolor, sea verdaderamente la que se merezca nuestra admiración en pro de lo que les beneficia y les hace grandes por lo mismo. Ellos son el ejemplo para la humanidad y puede que el premio que se merecen es que intentemos responder lo mismo ante cualquier desgracia, porque sólo así se notará que de algo ha servido lo que han hecho unidos para crecerse mucho más que el sutnami. MI ABRAZO SIEMPRE. AMIGA MÍA. Necesitamos que los que te apreciamos y queremos que vuelvas aunque sólo sea una vez por mes. Rani