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martes, 14 de diciembre de 2010

La escuela y el octavo año de la Vida de Jesús-Año 2 d. de J.C-



Cuando Jesús tenía siete años comenzó su educación en la escuela de la sinagoga de Nazaret. Le tocaba ahora educarse en hebreo, aprender a leer, escribir y hablar correctamente la lengua hebrea, recordemos que ya lo hacía en griego y arameo.
Los tres primeros años de enseñanza consistían en el aprendizaje de lo más básico del Libro de la Ley. Los siguientes tres años, de los 10 a los 13 la escuela era más avanzada y se memorizaba repitiendo en voz alta las enseñanzas más profundas de la ley sagrada, tal y como aún se sigue haciendo. A los trece años ya se consideraba al estudiante educado en el Libro de los Mandamientos y como tal , ciudadano responsable.
El maestro o “chazán” se sentaba en el suelo y los estudiantes hacían un semicírculo frente a él, éste declamaba un tramo de texto y los alumnos lo repetían en voz alta a coro, no existían libros, y los textos de las escrituras eran un único ejemplar que se guardaba como un tesoro en los templos.
Jesús era un alumno avanzado y muchas veces se le pedía que fuera él quién leyera los textos, el Levítico, el de los profetas y el de los Salmos.
Pero vayamos por orden. El octavo año de Jesús fue muy interesante.
En la escuela, al ser un alumno aplicado y diligente en su tarea se encontraba entre los adelantados de la clase y por eso se le permitía unos días de descanso por mes que a él le gustaba pasar con sus tíos, uno pescador en el Mar de Galilea hermano de su padre y otro granjero al sur de Nazaret , hermano de su madre.
Los tíos y tías de Jesús le querían mucho y competían entre ellos para poder tener al muchacho de visita.
Conoció a un maestro en matemáticas proveniente de Damasco y esta materia se convirtió en una actividad a la que dedicó mucho tiempo durante años a partir de entonces, lo que le hizo un gran conocedor de los números, las distancias y las proporciones.
También durante este año , se las ingenió para cambiar productos como la leche de sus cabras por clases de arpa. Le encantaba la música y cantar, contagiaba a sus amigos y familia ante los que interpretaba sus improvisaciones.
Pero continuaba haciendo preguntas embarazosas a maestros y familiares, fuera de las enseñanzas de las Sagradas escrituras, como; por qué había una temporada de seca y otra de lluvias en Palestina; por qué la diferencia de temperaturas entre Nazaret y el valle del Jordán; se interesaba por la geografía y por los astros, no paraba de hacer este tipo de preguntas inteligentes, pero complicadas para quién debía responderlas
Nacor uno de los maestros de la academia rabínica de Jerusalén, se allegó a Nazaret para observar a Jesús; al principio se escandalizó por la forma poco convencional de interpretar la religión y la franqueza de Jesús para expresarse. Atribuyó la circunstancia a la lejanía de Galilea de los centros de enseñanza de cultura hebrea, no debemos de olvidar que Nazaret era un centro de confluencia de caravanas de mercaderes, de todo origen y religión , y el taller de su padre uno de los más visitados por estos. Se puede decir que por Nazaret circulaban más gentiles que judíos. Propuso a José y María llevarse con él a Jesús a Jerusalén para ser educado en un centro de cultura judía. Los padres dudaban, ella pensaba que su hijo sería EL Mesías, él que su hijo estaba destinado a cumplir una gran misión en la Tierra ¿ pero cual?... Pero marcharse…dudaban. Ante esta situación Nacor solicitó permiso para preguntarle directamente al niño, que escuchó con atención para después hablarlo con sus padres y con los padres de alguno de sus amigos. Dos días más tarde la sorprendente respuesta de Jesús fue que:
Puesto que hay tal diferencia de opinión entre mis padres y consejeros, y no me siento competente para asumir la responsabilidad de tal decisión, pues no sé que pensar a favor de una u otra alternativa, finalmente he decidido «hablar con mi Padre que está en el cielo» y aunque no estoy perfectamente seguro de la respuesta, pienso que sería mejor quedarme en mi casa «con mi padre y mi madre», agregando: «Ellos que tanto me aman harán más por mí y me guiarán mejor que un grupo de extraños que tan sólo ven mi cuerpo y observan mi mente, pero que difícilmente me conocen verdaderamente.» Todos se maravillaron y Nacor decidió que debería dejar pasar tiempo antes de repetir la propuesta. Pasaron muchos años antes de que se considerara esa posibilidad.
Su tercer hermano varón, Simón, nació por la tarde del viernes 14 de abril de este año, el 2 d. de J.C.
Jesús disfrutaba mucho con su hermano Santiago y comenzó a enseñarle el alfabeto...


La misma historia. La misma gran historia. El mismo milagro. Pero así es como yo siento que podría haber sido… aunque en nada cambiaría si fuera de otro modo.

V.Nas

martes, 10 de junio de 2008

EL SÉPTIMO AÑO (AÑO 1 d. de J.C.)


La vida recreativa de los niños judíos en los tiempos de Jesús estaba bastante limitada; con frecuencia los niños jugaban imitando las actividades serias que observaban en los adultos.


Mucho jugaban a bodas y funerales, ceremonias que presenciaban con tanta frecuencia y que les resultaban tan espectaculares. Bailaban y cantaban, pero contaban con pocos juegos organizados como los que disfrutan los niños de generaciones más recientes.


A Jesús, en compañía de un niño vecino y después a su hermano Santiago, les encantaba jugar en el rincón más alejado del taller de carpintería de la familia, donde se divertían con el aserrín y los trozos de madera. Le resultaba siempre difícil a Jesús comprender por qué ciertos tipos de juegos estaban mal y eran prohibidos el sábado, pero nunca dejó de conformarse a los deseos de sus padres. María mantenía un palomar encima del establo junto a la casa, y usaba las ganancias que provenían de la venta de las palomas como fondo especial de caridad, el cual Jesús administraba después de deducir el diezmo y entregárselo al empleado de la sinagoga.


El único verdadero accidente que sufriera Jesús hasta ese momento fue una caída por las escaleras de piedra del jardín que conducían al dormitorio que tenía techo de lona. Sucedió en julio durante una inesperada tormenta de arena con vientos del este. Los vientos cálidos que traían soplos de arena fina se producían generalmente durante la temporada de lluvias, particularmente en marzo y abril. Una tormenta de este tipo era totalmente inesperada en el mes de julio. Cuando se desencadenó la tormenta, Jesús estaba jugando en el techo de la casa, como era su costumbre, porque durante buena parte de la temporada seca éste era su lugar preferido de juegos. La arena lo encegueció mientras bajaba las escaleras, por eso se cayó. Después de este accidente José construyó una balaustrada a ambos lados de la escalinata.


Este ligero accidente, que ocurrió mientras José estaba en Endor, ocasionó tal ansiedad en la mente de María que ella trató, sin mucho tino, de mantener a Jesús a su lado por varios meses.
Y éste fue tan sólo uno de una serie de contratiempos menores que posteriormente sufriera este joven osado e inquisitivo. Si imaginas la niñez y la juventud comunes de un niño sano e impulsivo, tendrás una idea bastante clara de la carrera juvenil de Jesús, y podrás imaginar cuánta ansiedad les ocasionaba a sus padres, especialmente a su madre.

El cuarto hijo de la familia de Nazaret, José, nació el miércoles 16 de marzo del año 1 d. de J.C.



La misma historia. La misma gran historia. El mismo milagro. Pero así es como yo siento que podría haber sido… aunque en nada cambiaría si fuera de otro modo.


lunes, 26 de mayo de 2008

ACONTECIMIENTOS DEL SEXTO AÑO (AÑO 1 a. de J.C.)


Con la ayuda de su madre, Jesús ya había dominado el dialecto galileo de la lengua aramea; ahora, su padre comenzó a enseñarle el griego. María hablaba muy poco griego, pero José hablaba bien tanto el arameo como el griego. El texto para el estudio del idioma griego era aquel ejemplar de las escrituras hebreas —una versión completa de las leyes y de los profetas, que incluía los salmos— que les habían regalado a su partida de Egipto. Sólo había dos ejemplares completos de las escrituras en griego en toda la ciudad de Nazaret, y la posesión de uno de ellos por la familia del carpintero tornó el hogar de José en un imán que atraía a las gentes y que permitió a Jesús, durante su niñez, conocer una procesión casi interminable de estudiantes dedicados sinceramente a la búsqueda de la verdad. Antes de que terminara ese año, Jesús había asumido la custodia de ese manuscrito invaluable, habiéndosele dicho en su sexto cumpleaños que el libro sagrado le había sido obsequiado por los amigos y parientes de Alejandría. En muy poco tiempo pudo leerlo sin titubeos.
La primera gran sorpresa de su joven vida la experimentó Jesús cuando aún no había cumplido los seis años. Le parecía al niño que su padre, o por lo menos su padre y su madre juntos, lo sabían todo. Imaginaos pues la sorpresa de este niño curioso cuando al preguntar a su padre la causa de un leve terremoto que acababa de ocurrir, oyó que José le respondía: «Hijo mío, no lo sé». Así comenzó una prolongada y sorprendente desilusión al descubrir Jesús que sus padres terrenales no eran omnisapientes.
El primer pensamiento de José fue decirle a Jesús que el terremoto había sido causado por Dios, pero un momento de reflexión le convenció que dicha respuesta provocaría inmediatamente ulteriores y aun más embarazosas preguntas. Aun a una edad muy temprana era muy difícil contestar las preguntas de Jesús sobre los fenómenos físicos o sociales diciéndole sin pensar que el responsable era Dios o el diablo. De acuerdo con la creencia difundida entre el pueblo judío, Jesús, durante mucho tiempo, estaba dispuesto a aceptar la doctrina de los buenos y de los malos espíritus como posible explicación de los fenómenos mentales y espirituales, pero muy pronto comenzó a dudar de que dichas influencias invisibles fueran responsables de los acontecimientos físicos del mundo natural.
Antes de que Jesús cumpliera los seis años, a principios del verano del año 1 a. de J.C., Zacarías e Elizabeth con su hijo Juan visitaron a la familia de Nazaret. Jesús y Juan disfrutaron mucho durante esta visita, la primera según recordaban. Aunque los visitantes tan sólo pudieron quedarse unos pocos días, los padres hablaron de muchas cosas, incluso el futuro de sus hijos. Mientras así hablaban, los niños jugaban con trozos de madera en la caja de arena sobre el techo de la casa y también se divertían de muchas otras maneras como niños que eran.
Después de conocer a Juan que venía de los alrededores de Jerusalén, Jesús empezó a manifestar un inusitado interés por la historia de Israel y comenzó a preguntar en gran detalladamente sobre el significado de los ritos del sábado, los sermones de la sinagoga y las fiestas de conmemoración recurrentes. Su padre le explicó el significado de todas estas celebraciones. El primero, la festividad luz, a mediados de enero, duraba ocho días, y las celebraciones comenzaban prendiendo una vela la primera noche, agregándose en forma sucesiva una más cada noche; en este festival se conmemoraba la dedicación del templo después de la restauración de los servicios mosaicos por Judas Macabeo. Luego, venía la celebración de Purim a comienzos de la primavera, la celebración de Ester que liberó a Israel. Luego seguía la solemne Pascua, la cual los adultos celebraban en Jerusalén siempre que fuera posible, mientras que los niños en el hogar debían recordar que no se comía pan con levadura durante toda la semana. Más adelante, el festival de los primeros frutos, la recolección de la cosecha; y por último la festividad más solemne de todas ellas, la fiesta del año nuevo, el día de la expiación. Aunque algunas de estas celebraciones y ritos eran difíciles de comprender para la mente joven de Jesús, las consideró con suma seriedad y luego participó con gran alegría en la fiesta de los tabernáculos, el festival anual de vacaciones del pueblo judío, época en que acampaban afuera en casillas hechas de hojas y se entregaban al júbilo y a la alegría.
Durante este año José y María no sabían qué hacer con la forma en que rezaba Jesús. Jesús insistía en dirigirse a su Padre celestial como si se estuviera dirigiendo a José, su padre terrenal. Este alejamiento de las formas más solemnes y reverentes de comunicación con la Deidad preocupaba a sus padres, especialmente a su madre, pero no podían persuadirlo de que cambiase; recitaba sus oraciones tal como se le había enseñado, después de lo cual insistía en tener «una pequeña charla con mi Padre en el cielo».
En este año Jesús aprendió a mitigar sus fuertes emociones y vigorosos impulsos y a adaptarse a las demandas de la cooperación familiar y de la disciplina hogareña. María era una madre amante pero creía en una disciplina bastante estricta. Sin embargo, en muchos aspectos José ejercía un mayor control sobre Jesús puesto que solía sentarse con el muchacho y explicarle las verdaderas razones por las que era necesario limitar la satisfacción de los deseos personales mediante la disciplina, para contribuir al bienestar y la tranquilidad de toda la familia. Cuando se le explicaba la situación, Jesús siempre cooperaba inteligente y voluntariosamente con los deseos paternos y con las reglas familiares Dedicaba mucho de su tiempo libre —cuando su madre no necesitaba de su ayuda en los quehaceres— al estudio de las flores y de las plantas durante el día, y de las estrellas por las noches. Causaba preocupación su costumbre de recostarse de espaldas mirando con curiosidad los cielos estrellados mucho después de la hora en que debía irse a dormir en este bien organizado hogar nazareno.

En junio de este año José entregó su taller de Nazaret a sus hermanos e ingresó formalmente en el trabajo de constructor. Antes de que terminara el año los ingresos de la familia se habían más de triplicado. La familia de Nazaret no volvió a sufrir pobreza hasta después de la muerte de José. La familia creció, y gastaban mucho dinero en educación y viajes, pero los crecientes ingresos de José se mantenían al ritmo con los gastos.

La misma historia. La misma gran historia. El mismo milagro. Pero así es como yo siento que podría haber sido… aunque en nada cambiaría si fuera de otro modo.

domingo, 18 de mayo de 2008

Curiosdad infantil

A la tarde del día siguiente Jesús tuvo una larga conversación con su padre sobre cómo nacen al mundo distintos grupos de cosas vivas como seres individualizados. La parte más valiosa de la temprana educación de Jesús, la obtuvo gracias a las respuestas que sus padres daban a sus preguntas inteligentes y curiosas. José no dejó jamás de cumplir plenamente con su deber; siempre supo encontrar tiempo para contestar las numerosas preguntas del niño. Desde los cinco hasta los diez años, Jesús no hacía más que preguntar. Aunque José y María no siempre podían contestar a sus preguntas, nunca dejaron de conversar con él, de discutir sus indagaciones y de ayudarle en toda forma posible en sus esfuerzos por llegar a una solución satisfactoria del problema que su mente despierta había sugerido.
Desde el retorno a Nazaret, la familia estaba muy ocupada, y José aún más con la construcción de su nuevo taller y el retorno a sus negocios. Tan ocupado estaba que no había encontrado tiempo para hacer una cuna para Santiago, pero pudo hacerlo mucho antes del nacimiento de Miriam, de modo que ella contó con una cuna muy cómoda en la que se anidaba ante los ojos admiradores de su familia. El niño Jesús participaba de todo corazón en todas estas experiencias naturales y normales del hogar. Disfrutaba de su hermanito y de su hermanita y ayudaba mucho a María en el cuidado de ellos.
Pocos hogares en el mundo gentil de aquellos días podían ofrecer a un niño una mejor educación intelectual, moral y religiosa que los hogares judíos de Galilea. Estos judíos contaban con un programa sistemático para la crianza y la educación de sus hijos. Dividían la vida de un niño en siete etapas:
1. El niño recién nacido, del primero al octavo día, en el que se circuncidaba.
2. El niño de pecho.
3. El destete.
4. El período de dependencia de la madre, hasta fines del quinto año.
5. El comienzo de la independencia del niño, cuando, en el caso de hijos varones, el padre asumía la responsabilidad de su educación.
6. La adolescencia de los niños y de las niñas.
7. Los jóvenes varones y las jóvenes mujeres.
Era costumbre de los judíos de Galilea que la madre tuviera a su cargo la educación del niño hasta el quinto cumpleaños; después, si el niño era varón, el padre se encargaba de su educación. Ese año, por consiguiente, Jesús entró en la quinta etapa de la vida de un niño judío de Galilea; así ocurrió que, el 21 de agosto del año 2 a. de J.C. María formalmente entregó a José la educación futura de su hijo.
Aunque José se hizo cargo directamente de la educación intelectual y religiosa de Jesús, su madre seguía ocupándose de su educación hogareña. Le enseñó a cuidar de las hiedras y las flores que crecían en las paredes del jardín que rodeaban completamente el terreno hogareño. Cuidó de que hubiera sobre el techo de la casa (el dormitorio de verano), cajones de arena en los que Jesús hacía mapas y practicaba su escritura en arameo, griego y más adelante en hebreo porque, con el tiempo, aprendió a leer, escribir y hablar perfectamente estos tres idiomas.
Jesús tenía la apariencia de un niño físicamente perfecto y continuaba progresando normalmente en las esferas mental y emocional.
Aunque José y María hablaban frecuentemente del futuro de su hijo mayor, si te hubieras encontrado allí, habrías tan sólo observado el crecimiento de un niño normal y sano de ese tiempo y lugar, libre de preocupaciones, pero altamente inquisitivo.


La misma historia. La misma gran historia. El mismo milagro. Pero así es como yo siento que podría haber sido… aunque en nada cambiaría si fuera de otro modo.

martes, 6 de mayo de 2008

Los primeros cinco años


LOS PRIMEROS CINCO AÑOS DE JESÚS




En Alejandría permanecieron durante dos años en casa de unos ricos parientes de José, que consiguió trabajo primero como carpintero , luego lo promovieron a capataz de un grupo grande de obreros que estaban empleados en la construcción de uno de los edificios públicos erigidos en esa época. Esta nueva experiencia le dió la idea de volverse contratista y constructor al regresara Nazaret.
Solo a algunos amigos y parientes se les dijo que Jesús era el hijo prometido y estos trataron de convencer a José y María de que se quedaran en Egipto y aunque pudieron retenerlos un tiempo después de la muerte de Herodes , no lo consiguieron . Le rindieron homenaje Jesús y le regalaron un ejemplar completo de la traducción griega de las escrituras hebreas ( regalo de gran valor) . Zarparon de Alejandría con destino a Jope , en el barco de su amigo Esraeon, puerto al que llegaron a finales del mes de agosto del año – 4. Se dirigieron directamente a Belén allí permanecieron durante todo el mes de septiembre en conversaciones con amigos y parientes tratando de decidir si debían quedarse allí , o volver a Nazaret.
María quería que creciera en Belén la Ciudad de David. José no creía que en realidad su hijo fuera el rey libertador de Israel, además temiendo por su seguridad prefería echar suerte con Herodes Antipas más bien que con su hermano Arquéalo. Además le gustaba Galilea como lugar más indicado para criar educar al niño; tardó tres semanas en superar las objeciones de María. A principios de Octubre partieron rumbo a Nazaret por el camino de Lida y Escitópolis, acompañados de cinco parientes que no quisieron permitir que viajasen solos por rutas poco seguras.
Cuando llegaron a su casa sin avisar , se encontraron con que levaba tres años ocupada por uno de los hermanos casados de José. Al día siguiente este hermano se mudó con su familia y por primera vez desde el nacimiento de Jesús pudieron disfrutar de la vida en su propio hogar. Jesús tenía tres años y dos meses y había soportado perfectamente todo estos viajes , gozaba de buena salud y estaba lleno de vitalidad y alegría infantil al tener un lugar para correr y jugar. José persuadió a María de que era mejor callar entre los parientes y los amigos galileanos el hecho de que Jesús fuera un hijo de promesa y ambos cumplieron fielmente esta promesa. Mientas tanto crecía con un desarrollo normal y enorme actividad mental.
El 2 de abril del año – 3 nació , al alba, Santiago segundo hijo de la familia. Jesús estaba feliz de tener un hermanito, y permanecía largas horas observando al bebé.
Promediaba el verano de ese mismo año cuando José construyó un pequeño taller cerca de la fuete de la aldea y de la parada de caravanas. Se asoció con dos de sus hermanos y varios otros trabajadores , a quienes enviaba a trabajar fuera mientras que él permanecía en el taller fabricando arados, yugos y otros trabajos de madera. También trabajaba el cuero , la soga y la lona. Jesús cuando no estaba en la escuela ayudaba a su madre o estaba en el taller de su padre observándole y escuchando al mismo tiempo las conversaciones y los chismes de los conductores de caravana y de viajeros que provenían de los cuatro rincones de la tierra.
Poco antes de su quinto cumpleaños el 11de julio por la noche del año – 2 Jesús tuvo una hermanita , Miriam.



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sábado, 12 de abril de 2008

Herodes

Cuando los espías de Herodes le informaron acerca de la visita a Belén de los sacerdotes de Ur, mandó que estos caldeos aparecieran ante su presencia. Los interrogó diligentemente a estos hombres sabios acerca del nuevo “ rey de los judíos”, pero le proporcionaron muy poca satisfacción, explicando que el niño había nacido de una mujer venida a Belén con su marido para registrarse en el censo. Herodes, insatisfecho con esta respuesta, les despidió con una bolsa de dinero mandándoles que encontraran al niño para que él también pudiera adorarle , puesto que habían dicho que su reino sería espiritual y no temporal. Mas como estos hombres sabios no regresaron Herodes entró en sospecha. Mientras pensaba en estos hechos , volvieron sus espías y le dieron un informe completo sobre los recientes acontecimientos del templo donde Simeón el cantor había cantado unos versos en las ceremonias de redención*de Jesús entregándole una copia completa, pero no se les había ocurrido seguir a José y María. Herodes montó en cólera con ellos cuando dijeron no saber a dónde se había dirigido la pareja con el niño. Envió espías para que los encontraran. Habiéndose enterado Zacarías y Elisabet de que Herodes buscaba a la familia , permanecieron alejados de Belén , al mismo tiempo se ocultó al niño varón en casa de unos parientes de José.
Como después de más de un año de búsqueda, los espías aún no habían ubicado a la familia y sospechando que el niño todavía estaba oculto en Belén, Herodes ordenó la búsqueda sistemática en todas las casa de Belén y el asesinato de todos los niños varones menores de dos años, así aseguraba la destrucción del que al crecer sería es rey de los judíos. Para él la intriga y el asesinato eran acontecimientos comunes incluso en su corte y dentro de su familia inmediata. Así perecieron en un día dieciséis niños varones en Belén de Judea.
La matanza de estos infantes ocurrió a mediados de octubre del año -6 , cuando Jesús contaba poco más de un año de edad.
Pero había creyentes en la venida del Mesías incluso entre los miembros de la corte de Herodes, y uno de ellos, avisó a Zacarías que a su vez avisó a José, de este modo la noche antes de la masacre la familia salió de Belén camino a Alejandría en Egipto, solos, con el dinero necesario para llegar que les dio Zacarías , donde se alojaron con parientes de la familia en buena situación económica. Allí vivieron por dos años enteros, regresando a Belén solo después de la muerte de Herodes.




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sábado, 29 de marzo de 2008

Presentación en el Templo

Moisés había enseñado a los judíos que todos los hijos primogénitos pertenecían al Señor, y que, en lugar de su sacrificio tal cual se acostumbraba entre las naciones paganas, ese hijo primogénito podría vivir, siempre y cuando sus padres lo redimieran mediante el pago de cinco siclos a un sacerdote autorizado. También existía una reglamentación mosaica que mandaba que la madre, después de cierto periodo e tiempo , se presentara ( o alguien hiciera el sacrificio correspondiente en su nombre) en el templo para purificarse. Era costumbre efectuar ambas ceremonias al mismo tiempo. Por consiguiente José y María fueron al templo de Jerusalén en persona para presentar a Jesús a los sacerdotes para su redención y hacer a la vez el sacrificio apropiado para asegurar la purificación de María de a supuesta suciedad del alumbramiento.
En las cortes del templo se encontraban con frecuencia dos personajes notables:
Simeón el cantor, y Ana, una poetisa. Simeón era de Judea, pero Ana era de Galilea.
Casi siempre estaban juntos, y ambos eran íntimos amigos del sacerdote Zacarías, quien les había confiado el secreto de Juan y de Jesús. Tanto Simeón como Ana anhelaban presenciar la llegada del Mesías, y su confianza en Zacarías los llevó a creer que Jesús fuese el esperado liberador de los judíos.
Zacarías sabía que día vendría la familia al templo y prometió indicar al cantor y la poetisa, mediante un gesto especial de saludo con la mano en la procesión de niños primogénitos, cual era Jesús.
Para esta ocasión Ana escribió un poema que Simeón cantó, para sorpresa de la familia y de todos los que se encontraban reunidos en los patios del templo. Éste fue su himno de redención del hijo primogénito:
Benito sea el Señor, Dios de Israel
Porque nos ha visitado y ha traído redención a su pueblo;
Arrojando un ancla de salvación para todos
En la casa de su siervo David.
Así como habló por boca de sus santos profetas
-Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos odian;
Para mostrar su misericordia a nuestros progenitores y recordar el santo pacto-
Juramento que hizo a Abraham nuestro padre
Otorgándonos la dádiva de la liberación de nuestros enemigos para que podamos
Servirle sin temores,
En santidad y rectitud delante de él, todos nuestros días.
Y tú niño prometido, te llamarás el Profeta del Altísimo
Porque irás delante de la presencia del Señor para restablecer su reino
Para dar conocimiento de salvación a su pueblo
En la remisión d sus pecados
Regocijaos en la tierna misericordia de nuestro Dios porque nos visitó desde lo alto la aurora
Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte
Para encaminar nuestros pies por caminos de paz
Dejad, oh Señor, que éste tu siervo se aleje en paz, de acuerdo con tus palabras
Porque mis ojos han contemplado la salvación
Que tú has preparado delante del rostro de todos los pueblos
Luz resplandeciente para esclarecimiento aun de gentiles
Y para la gloria de tu pueblo de Israel.


Camino de vuelta a Belén, José y María permanecieron silenciosos -confundidos y sin aliento. María estaba turbada por las palabras de despedida de Ana, la anciana poetisa , José no aprobaba este esfuerzo prematuro por hacer de Jesús el Mesías ansiado del pueblo judío..


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lunes, 24 de marzo de 2008

Los Tres...

Al día siguiente del nacimiento José fue a registrarse. Se encontró con un hombre con el que ellos habían conversado dos noches antes en Jericó, y éste lo llevó a ver a un amigo rico que tenía una habitación en la posada y que con placer cambió el alojamiento con los recientes padres de Nazaret. Permanecieron allí tres semanas hasta que consiguieron hospedaje en casa de un pariente lejano de José. Al segundo día del nacimiento, María envió un mensaje a Elisabet diciéndole que había llegado el hijo; ésta respondió invitándoles a ir a hablar de todos sus asuntos con Zacarías. Ambos estaban convencidos de que Jesús estaba destinado a ser el liberador judío, el Mesías, y que el hijo de ellos Juan, sería con el tiempo el jefe de sus ayudantes, el hombre de destino y su brazo derecho. Como María compartía esas opiniones, no fue difícil convencer a José de que se quedaran en Belén, la Ciudad de David, para que Jesús eventualmente pudiera llegar a ocupar el trono de Israel como sucesor de David. Por consiguiente permanecieron más de un año en Belén, dedicándose José a su oficio de carpintero. El mediodía en que naciera Jesús, los serafines verdaderamente cantaron himnos de gloria sobre el pesebre de Belén , pero estos cantos no fueron detectados por oídos humanos. No hubo pastores, ni otras criaturas mortales que vinieran a rendir homenaje al niño de Belén hasta el día de la llegada de ciertos sacerdotes de Ur, que habían sido enviados desde Jerusalén por Zacarías, sacerdote judío, el esposo de Elisabet y padre de Juan el Bautista. A estos sacerdotes provenientes de la Mesopotamia, les había sido contado tiempo atrás por un extraño maestro religioso de su país , que él había tenido un sueño en el cual s le informaba que la “ luz de la vida” estaba a punto de aparecer sobre la tierra en forma de niño, entre el pueblo judío. Los tres sacerdotes partieron en busca de esta “ luz de la vida”. Después de muchas semanas de búsqueda infructuosa en Jerusalén estaban por volverse a Ur cuando conocieron a Zacarías, quién les transmitió su creencia de que Jesús era el objeto de su búsqueda y los envió a Belén, donde encontraron al niño y dejaron ofrendas junto a María, su madre terrenal. El niño tenía casi tres semanas al tiempo de esta visita. Ninguna estrella guió a estos hombres sabios a Belén. La hermosa leyenda de la estrella de Belén se originó de ésta manera: Jesús nació al mediodía del 21 de agosto del año -7 . El 29 de mayo del mismo año hubo una extraordinaria conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, y es un hecho astronómico notable el que conjunciones similares ocurrieran el 29 de septiembre y el cinco de diciembre del mismo año. Sobre la base de estos acontecimientos extraordinarios, pero totalmente naturales, los creyentes bien intencionados de las generaciones sucesivas construyeron la atractiva leyenda de la estrella de Belén y de los Reyes Magos adoradores conducidos por la estrella al pesebre para contemplar y adorar al recién nacido. La mente oriental y del cercano Oriente se deleitaba en las fábulas, e inventaban constantemente bellos mitos sobre la vida de sus dirigentes religiosos y héroes políticos. En la ausencia de la imprenta, cuando la mayor parte del conocimiento humano se transmitía oralmente de una generación a otra, era muy fácil que los mitos se tornaran tradiciones y que la tradiciones finalmente se aceptaran como hechos.



La misma historia. La misma gran historia. El mismo milagro. Pero así es como yo la siento… aunque en nada cambiaría si fuera de otro modo. 23 03 08 V.Nas


sábado, 22 de marzo de 2008

El viaje a Belén

En el mes de marzo del año -8 de nuestra era, mes en que José y María se casaron, cesar augusto decretó que todos los habitantes del imperio romano debían ser contados y se realizaría un censo para mejorar el sistema de impuestos. Los judíos siempre habían estado en contra de los intentos de contar a la gente; este hecho añadido a las graves dificultades internas del gobierno de Herodes, rey de Judea, había conseguido el aplazamiento del censo en el reino judío por un año, por ese motivo en el reino palestino de Herodes se hizo un año más tarde el año -7.

No era necesario que María fuera a Belén para registrarse, pues José tenía autorización para registrar a toda su familia, pero María, siendo una persona enérgica y que amaba la aventura insistió en acompañarle. No quería quedarse sola durante la ausencia de José por si nacía el niño y deseaba aprovechar la cercanía de Belén a la Ciudad de Judá para visitar a su prima Elisabet.
José prácticamente prohibió a María que lo acompañara , pero no sirvió de nada; María preparó alimentos para los dos suficientes para tres o cuatro días. antes de partir José ya se había reconciliado con la idea y el 18 de agosto del -7 lo hicieron alegremente.
Eran pobres y solo tenían un animal de carga, Maria que estaba encinta cabalgaba el animal con las provisiones y José caminaba.
La primera noche acamparon junto al río Jordán y conversaban felices de qué clase de hijo les nacería; José lo veía como un maestro espiritual y María como un Mesías judío, un liberador de la nación hebrea.
muy temprano el 19 reanudaron viaje llegando por la noche a Jericó donde se alojaron en una posada. Conversaron con otros viajeros durante la cena de la opresión que ejercía el gobierno romano, Herodes, el censo y la influencia comparativa de Jerusalén y Alejandría como centros de conocimiento y cultura judíos y se retiraron a descansar.
Al medio día del 20 visitaron el Templo de Jerusalén y a media tarde llegaron a Belén.
La posada estaba repleta y José buscó alojarse con parientes lejanos, pero no había ni un solo cuarto en Belén, Al volver al patio de la posada se les informó que se estaban limpiando los establos para alojar a los viajeros.
Dejando el burro en el patio , cogieron las bolsas y provisiones y descendieron hasta el aojamiento, acomodándose en un cuarto para almacenar granos frente a los establos y los pesebres de los animales. Habían colgado cortinas de lona y se consideraron afortunados de conseguir n alojamiento tan cómodo.
José pensó en ir a registrarse inmediatamente pero María estaba cansada se sentía mal y le rogó que permaneciera a su lado.
Durante toda la noche ninguno de los dos durmió mucho , María estaba inquieta, y al alba los dolores de parto ya se habían evidenciado . Al mediodía del 21 de Agosto del -7 de nuestra era, María dio a luz un niño varón, que se envolvió en las ropas que su madre previsora le había llevado, colocándolo en el pesebre cercano.

Así nació el niño prometido de la misma manera que todos los niños que antes y desde entonces han llegado al mundo.




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22 03 08 V.Nas


viernes, 21 de marzo de 2008

Jose y María

María y José se conocieron cuando éste fue contratado por el padre de María para construir un anexo a la casa. Ella le llevó una taza de agua a la hora del almuerzo; y así comenzó la relación de la pareja destinada a ser los padres de Jesús.
Se casaron de acuerdo con las costumbres judías, en la casa de María a las afueras de Nazaret, tras dos años de noviazgo normal. Poco después se mudaron a su nueva casa construida por José con la ayuda de dos de sus hermanos en la misma población. La casa estaba ubicada al pie de una elevación que dominaba un bello paisaje. Era una estructura en piedra de una habitación con techo plano y un edificio adyacente para los animales. Los muebles consistían en una mesa baja de piedra, vasijas de barro, platos y ollas de piedra, un telar, una lámpara, varios bancos pequeños y alfombras para dormir en el piso de piedra. Detrás de la casa , cerca de la construcción para los animales, había un tejado que protegía el horno y el molino para moler trigo. Se necesitaban dos personas para utilizar este tipo de molino ,uno para moler y otro para echar grano. En esta casa preparada con gran amor esperaban recibir al hijo prometido, sin saber que ese acontecimiento tan importante para el universo, ocurriría lejos de allí , en Belén de Judea.
La mayor parte de la familia de José creyeron en las enseñanza de Jesús, pero muy pocos parientes de María creyeron en él hasta después de su partida de este mundo.
José se inclinaba hacia el concepto espiritual del Mesías esperado, mientras que María y su familia, en especial su padre, mantenían la idea de un Mesías como liberador temporal y gobernante político. Los antepasados de María se habían identificado notoriamente con la actividad de los Macabeos de ese entonces.
José sostenía preceptos de la tendencia oriental o de Babilonia dentro de la religión judía; María por otra parte tenía una visión más liberal y amplia, occidental o helenística de la ley y de los profetas y un concepto más liberal de la libertad espiritual personal.

En ocasiones Jesús combinaba los rasgos de sus padres, en otras los rasgos de uno de ellos predominaban sobre los del otro.



La misma historia. La misma gran historia. El mismo milagro. Pero así es como yo la siento… aunque en nada cambiaría si fuera de otro modo.


22 03 08 V.Nas

María

María , la madre terrenal de Jesús, descendía de una larga línea de inimitables antepasados que comprendían muchas de las notables mujeres de la historia racial de la Tierra. Aunque María era una mujer promedio de su tiempo y generación, con un temperamento relativamente normal, contaba entre sus antepasados con mujeres muy bien conocidas. No había en aquel tiempo otra mujer judía con una genealogía más ilustre de progenitores comunes y corrientes, o que se remontara tanto a los más auspiciosos comienzos.
Tanto los antepasados de María como los de José habían sido de temperamento fuerte pero común, dando de vez en cuando numerosas personalidades destacadas en la marcha de la civilización y la evolución progresiva de la religión. Desde un punto de vista racial , no es plenamente apropiado considerar a María como judía. Era judía por cultura y por creencias pero de dote hereditaria era más bien una combinación de razas , a saber; siria, hitita, fenicia, griega y egipcia, o sea que su herencia racial era más heterogénea que la de José.
De todas las parejas que vivían en Palestina en el tiempo proyectado para la venida de Jesús, José y María poseía la combinación más ideal de vastos vínculo raciales y promedio elevado de dotes de personalidad por eso fueron elegidos.
José y María celebraron sus esponsales a primeros del mes de marzo y Gabriel la visitó a mediados de noviembre del mismo año justo al día siguiente de que Jesús fuera concebido, mientras ella trabajaba en su casa junto a una mesa baja de piedra y , una vez que María se recuperó y recobró la compostura , díjole “Vengo a instancias de mi Maestro , a quién tú amarás y nutrirás . A ti María, te traigo gratas nuevas al anunciarte que la concepción dentro de ti es mandato del cielo, y en el momento propicio serás madre de un hijo; lo llamarás Josué, y él inaugurará el reino del cielo en la tierra y entre los hombres. No menciones esto a nadie excepto a José y a Elisabet, tu parienta, ante quien he aparecido y que pronto dará a luz un hijo cuyo nombre será Juan… No dudes de mi palabra María, pues éste es el hogar que se escogió como morada mortal del hijo de destino. Mi bendición te acompaña, el poder de los Altísimos te fortalecerá y el Señor de toda la tierra te cobijará.
María tenía más descendencia davídica que José. Es verdad que José tuvo que ir a Belén, la ciudad de David, para registrarse en el censo romano, pero eso se debía al hecho de que, seis generaciones antes, el antepasado paterno de esa generación de José, siendo huérfano, había sido adoptado por Sadoc un descendiente directo de David; de ahí que José también fuera considerado como formando parte de la casa de David.
El temperamento de María era casi opuesto al de su marido. Usualmente alegre, siempre de buen talante y dispuesta, raramente se dejaba dominar por la depresión. María expresaba libre y frecuentemente sus sentimientos emocionales y no se la vio nunca triste hasta después de la muerte de José.

Las familias de José y María eran muy instruidas para la época. José y María poseían educación y estudios muy por encima del promedio para su tiempo y posición social. El ya hemos dicho que era un pensador; ella sabía planear, era experta en adaptarse y práctica en la ejecución inmediata.
José era trigueño de ojos negros ; María, rubia oscura de ojos pardos.

María era una tejedora experta y en casi todas las artes hogareñas, más hábil que el promedio de la época; era una excelente ama de casa. Tanto José como María eran buenos maestros, y se aseguraron de que sus hijos e hijas fueran bien instruídos en las enseñanzas de aquellos tiempos.



La misma historia. La misma gran historia. El mismo milagro. Pero así es como yo la siento… aunque en nada cambiaría si fuera de otro modo.


21 03 08 V.Nas

miércoles, 19 de marzo de 2008

San José

Josué ben José el padre humano de Jesús , era hebreo aunque aglutinaba muchos rasgos raciales no propiamente judíos agregados a su árbol genealógico de vez en cuando por las líneas femeninas de sus progenitores.
Era dulce y extremadamente escrupuloso, fiel a los convicciones y prácticas religiosas de su pueblo. Hablaba poco pero pensaba mucho.
No acababa de comprender “cómo un hijo de destino divino” podía proceder de un matrimonio de seres humanos. Dejó de dormir durante un tiempo por no poder reconciliar sus ideas hasta que después de varias semanas de reflexión María y él aceptaron la conclusión de que habían sido elegidos por razones para ellos desconocidas. Aún así no llegó a aceptar totalmente la idea de que su hijo sería extraordinario hasta una noche en que experimentó un sueño muy extraordinario; en él un resplandeciente mensajero celestial le dijo entre otras cosas " José, por mandato de Aquél que reina en las alturas, aparezco ante ti para decirte que el hijo que aguarda María será una gran luz en el mundo, En él habrá vida y su vida será la luz de la humanidad. Primero vendrá a tu pueblo , pero tu pueblo no lo recibirá; pero a todos los que sepan recibirlo se les revelará que son hijos de Dios " Después de esta experiencia supo que ese hijo sería mensajero de Dios para todo el mundo , y no volvió a dudar , aunque sufrió periodos de leve desaliento espiritual.
De él heredó Jesús su dulzura extraordinaria y la gran comprensión de la naturaleza humana, el conocimiento estricto del uso de las ceremonias judías y su conocimiento poco común de las escrituras hebreas. José era un pensador.

Si José hubiera vivido sin duda alguna hubiera sido un firme creyente en la misión divina de su hijo. Pero justo cuando comenzaba a prosperar en la vida conjugando su labor de carpintero con la de contratista pudiendo aspirar a unos ahorros para darle estudios a Jesús, que se había manifestado como buen estudiante y cuyo maestro creía firmemente que este alumno despierto y diligente estaba destinado a una carrera distinguida con una misión importante, sufrió un accidente mientras realizaba una obra pública en Séforis.
Esta tragedia haría abandonar estos planes para asumir la responsabilidad de mantener y sacar adelante su numerosa familia que en ese momento consistía en cinco hermanos , tres hermanas , su madre embarazada y él mismo.


La misma historia. La misma gran historia. El mismo milagro. Pero así es como yo la siento… aunque en nada cambiaría si fura de otro modo. V.Nas